Saltar a contenido

Estructura e impacto en cascada

La topología del sistema energético argentino está publicada. Un atacante no necesita entrar a ningún sistema de control para saber qué golpear: le alcanza con leer los mismos datos abiertos con los que está hecho este mapa, la red de gas y la eléctrica, nodo por nodo.

Las capas se conmutan arriba a la derecha. Gas: nodos y tramos del snapshot de la red de transporte. Electricidad: líneas de alta tensión ≥220 kV coloreadas por nivel de tensión, y generación dimensionada por potencia instalada. Fuentes: snapshot de gas y datasets de la Secretaría de Energía.

Dos redes, un solo sistema

El gas y la electricidad no son sectores separados: son una máquina acoplada. El gas alimenta la generación térmica, la generación mueve el transporte eléctrico de alta tensión, y ese transporte alimenta las estaciones de compresión que vuelven a empujar el gas. El mapa dibuja ese circuito con 76 tramos de gasoducto, 221 líneas troncales (133 de ellas de 500 kV, la columna vertebral que sincroniza al sistema interconectado) y 52 centrales dimensionadas por potencia, de Yacyretá a Atucha a las térmicas del conurbano.

Un ataque que corta un eslabón puede forzar la desconexión de otro que el atacante ni miraba.

Cuántos nodos cuelgan de cada punto

Lo que hace crítico a un nodo es cuánto depende de él aguas abajo. Recorriendo el grafo dirigido de la red de gas en el sentido del transporte, cada punto recibe el conteo de nodos que quedarían aislados si saliera de servicio.

Naranja, los nodos que concentran más de la mitad del máximo; dorado los intermedios; verde los de bajo impacto. Fuente: alcanzabilidad sobre el grafo dirigido de la red de transporte de gas.

La cabecera de la cuenca neuquina domina el ranking, alimentada por Vaca Muerta. Loma La Lata encabeza con 29 nodos colgados aguas abajo; le siguen San Sebastián (28) y Magallanes (26), los nodos del extremo austral que canalizan el gas del sur hacia el centro del país. Tres puntos concentran así la conectividad de toda la red, y marcan dónde el costo de un incidente sería mayor.

La utilización que trae el snapshot no es confiable

La misma fuente incluye un caudal por tramo, y arrastra errores conocidos: hay tramos que dan por encima del 100% de su capacidad. Por eso la criticidad se mide acá por conectividad. Medirla por caudal sería otra lectura, y pide un dato de flujo que este snapshot no da.

Lo que el mapa no dice

  • Las coordenadas de refinerías, terminales de GNL y hubs de upstream son aproximadas y de dominio público. No hay inventario de activos ni nada que no esté ya publicado.
  • El snapshot de gas es una foto al 30 de septiembre de 2025. La reversión y la ampliación tipo Perito Moreno / ex-GPNK quedan afuera, así que la red que se ve no es la de hoy.
  • El orden de criticidad no predice el corte que produciría cada nodo. El modelo asume el sentido origen → destino del snapshot y no incorpora almacenamiento, linepack ni rutas de importación (GNL, Bolivia), que amortiguarían la caída.
  • La cascada cubre solo el gas. La red eléctrica es mallada y su criticidad se expresa mejor por potencia instalada, que es lo que dimensiona los nodos de generación en el mapa de arriba.

Esta es la superficie física. Los incidentes conocidos son lo que ya ocurrió sobre ella.